Baila, Baila, Baila

Hace ya unos días que empezó el nuevo año y, como otras veces, me dispuse a esperar activamente y con una sonrisa para ver cuáles de los proyectos que tenía en cartera iban a florecer: ¿sería el de la empresa de cosmética que quería lanzar demasiadas cosas a la vez o la formación al equipo científico que no sabía vender?, ¿o sería, más bien, el de aquella distribuidora que había crecido a lo bestia y sin control o el de aquella directiva que quería dejar vivir en un hotel?… Pasaron unos días más y, por una u otra razón, ninguno de aquellos proyectos prosperó.

Era extraño, porque había hecho lo de siempre, y a la vez era normal, porque estas cosas a veces suceden…

Hoy me gustaría compartir lo que, igual que a mi, a muchos de mis clientes y/o amigos les sucede cuando las cosas no van como esperaban. No sólo sienten una soledad que nadie imagina, sino que, lejos de quejarse o rumiar, todos ellos, sin excepción, tienen que seguir marcando el ritmo para que el resto de la organización, sea cual sea su tamaño, siga bailando al compás.

En las siguientes líneas os aconsejaré desde mi experiencia personal qué hacer y qué no, hasta dónde sufrir y qué no podemos permitirnos y, finalmente, cómo y qué aprender de esta situación. Porque todo, en realidad, es una oportunidad…

HAZLO DIFERENTE

Repasa tu pasado y también el presente, y analiza dónde has ido dejando tus horas: verás que dedicas tiempo a acciones que no acaban de funcionar, pero que en el fondo te gustan, a actividades que precisan de mucha energía, y por ello les das mucha importancia, o a actividades que dices que forman parte de la esencia de tu empresa. Mientras tanto, siguen congeladas otras acciones que nunca has emprendido porque no tienes tiempo, recursos o ganas y que quizás, si te pusieras, podrían ser valiosas. Reflexiona, reordena un pelín las prioridades, y haz que suenen las notas de una nueva canción.

PIENSA EN GRANDE

Que fácil es exclamar "Think Big!" durante una sesión de brainstorming, porque esto es solamente un juego y no nos obliga a nada, o cuando las arcas de la empresa están llenas de dinero, clientes o expectativas. Pero es precisamente cuando las cosas van mal cuando hay que detenerse y pensar sin estrechez de miras. Y tenemos que ser conscientes que nos asaltará la presión del tiempo y del dinero, y ambas intentarán hacernos sentir pequeños y frágiles. Que no lo consigan, porque somos tan capaces como antes de volver a dar ese salto. No será el mismo, pero sí igual de esforzado e increible.

AGRADECE Y SÉ AGRADECIDO

¿Cuántas veces dices de forma clara y consciente ‘Gracias por el trabajo bien hecho’ a los que trabajan y colaboran contigo? ¿Sabías que una empresa que valora a sus empleados, que les informa y agradece públicamente su involucración y su participación en los resultados es mucho más fuerte? Ahora, en estos momentos en los que las cosas no van tan bien, es más necesario que nunca que tu equipo sepa que estás ahí con ellos, que les necesitas y que, sobre todo, agradeces su esfuerzo. ¡Y además averigüarás que no estás solo…! Siempre, aunque seas un pequeño emprendedor, necesitas a una coral de colaboradores…

DÉJATE AYUDAR

Como a los tuyos no puedes dejar de marcarles el compás, (y mantener intacta su ilusión), justo después de haberles transmitido tu gratitud, tienes que pedir ayuda, porque tus dudas siguen ahí, porque el bloqueo puede llegar. No esperes mucho, desde fuera todo se ve de distinto, sin lastres o emociones, sin historias ni circunstancias. Además, como tu conoces dónde se encuentra la debilidad, solamente con oirte explicarlo en voz alta vas a visualizar algunas aristas en las que no habías reparado. Así que busca a una persona de confianza, mejor si es ajena al negocio, para reflexionar y empezar a cambiar. ¡ Agárrate a ella y deja que te lleve en este baile!

BAJA TU EXIGENCIA

A veces olvidamos que somos personas, que nuestro día tiene veinticuatro horas, que nuestro cuerpo no lo aguanta todo, y que hay que descansar, disfrutar de la familia, de los amigos, ¡la vida es eso también!. En estos momentos, entre la soledad, la presión y el no poder dormir por las noches, se va generando una espiral negativa que puede acabar engulléndote. Permítete, durante un tiempo, y mientras estás trabajando en el cambio, que las cosas no funcionen como antes…Y en el plazo que te marques, haz lo que hayas decidido hacer: ¡solo así podrás lanzar un nuevo hit!

 

Sólo entendiendo las causas que te han llevado hasta aquí, aceptándolas sin más, y poniendo el énfasis en lo que vas a hacer para cambiarlas, podrás iniciar un nuevo rumbo. No confies demasiado en que si te esfuerzas mucho vas a poder, sino que cuídate, cuídales y déjate cuidar, … y, sobre todo, nunca dejes de bailar.

 

MI EXPERIENCIA EN 3 LÍNEAS:

EL DESAFÍO

Date un tiempo para tirar la toalla. Ahora no es el momento, y si lo fuera, lo será más adelante, cuando lo hayas decidido, cuando hayas probado.
 

EL LOGRO

Hay que pararse a reflexionar, aunque sea un minuto, en lugar de accionar sin sentido, aquí y allá. Ganarás tiempo.

EL APRENDIZAJE

Para triunfar, tiene que existir una distancia entre lo que pensabas que harías, lo que haces y lo que, en un futuro, harás.

 

Cristina Masachs
CEO Softlanding

 

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