Jugando se entiende la gente

Está claro que si queremos lograr una meta ambiciosa necesitamos un Plan. Pero si reflexionamos un segundo y nos centramos en nuestro proyecto más importante, ¿estamos seguros que de verdad tenemos ese plan? … y eso que además, tenemos muchas ocasiones para pensar en ello: a la vuelta del año, después de las vacaciones, cuando empieza ese proceso en la compañía, al final de un cambio importante…

No sé vosotros, pero yo cuando pregunto por él, sea cual sea el tipo de empresa, me encuentro con una de estas tres respuestas: no lo tenemos escrito (en la mente sí); los números se han decidido arriba; más que un plan esto es un sueño imposible…

¿Os imagináis que fuera sencillo construir un buen Plan?

A menudo me encuentro con clientes sin Plan, o con un Plan que solamente conocen ellos y nadie más…

Algunos me confesaron que intentaron involucrar a más personas, pero en esas largas reuniones se hacía evidente los desencuentros personales, los distintos objetivos de los departamentos y su poca comunicación, y no funcionó. Pero también añadieron que prescindir de las personas tampoco fue la mejor solución, ya que construir un Plan desde las alturas no logra ilusionar a nadie y hace que el seguimiento sea desigual.

Después de escuchar esto, ¡estaba claro que teníamos un reto!…Había que cambiar esa dinámica que no llevaba a ninguna parte.

Voy a explicaros cómo enfocamos desde Softlanding el proceso describiendo algunos puntos que  funcionaron muy bien…Espero que os ayuden, ¡y que por fin tengáis un Súper- Plan*!

SUPER PLAN = PLAN AMBICIOSO PERO VIABLE, INSPIRADOR E ILUSIONANTE

1. UN NUEVO ESPACIO DONDE LAS IDEAS FLUYEN

Un entorno distinto, sorprendente y cómodo nos ayudará a relajarnos, a dejar atrás por unas horas la rutina y los problemas y hará posible que fluyan nuevas ideas. Además, este nuevo y agradable espacio nos hará observarnos más allá de nuestros roles habituales en la compañía. ¿Os imagináis estar tan a gusto como en nuestra propia casa?

2. HOY TODOS SOMOS IGUAL DE IMPORTANTES

Todos los invitados seremos conscientes de la importancia de nuestras aportaciones y de que, fruto de nuestro trabajo en equipo, saldrá un Plan inspirador vinculante, con el que nos vamos a comprometer. Eso sí, lo crearemos cambiando de roles y de equipo, porque hoy nuestra especialidad no importa: ¡hoy somos parte de este grupo!.

3. UNA PERSPECTIVA IMPORTANTE, LA DEL CLIENTE

Tendremos un invitado sorpresa, que no es otro que quien toma la decisión de compra, y jugaremos a ponerle rostro y voz, para que nos diga que es lo que de verdad le importa y necesita. Tenerlo tan presente nos ayudará a encajar mejor nuestra propuesta. Al mirarla con sus ojos, quizás tendremos que redefinirla o contarla un pelín distinto. ¡A lo mejor incluso descubrimos que lo que para nosotros es tan importante, para él no lo es tanto!. 

4. VAMOS A CONSTRUIR JUGANDO

El juego es entorno ideal para que surjan las mejores ideas, ya que nos hace reir, disfrutar y competir sanamente. Es de los pocos lugares en los que se premia la osadía. Sin embargo, es importante que no nos quedemos en el terreno de las ideas, porque es un espacio muy frágil a merced de las críticas. Por eso es clave trabajar la segunda fase, el softlanding, esto es, reflexionar en equipo para hacer viables las ideas más inspiradoras.

5. ENTRE BAMBALINAS: DINAMIZAR Y ENTUSIASMAR

Es imprescindible seleccionar un buen maestro de ceremonias, un facilitador experto y que sea capaz de hacernos vivir una experiencia. Creará un espacio de confianza, definirá las reglas para que todo fluya con positivismo y nos irá guiando durante el proceso para que nosotros simplemente nos dejemos llevar por el juego, nos entusiasmemos y demos lo mejor de cada uno.

Y poco a poco, casi como sin querer, habrá ido pasando el tiempo y, al final de la jornada, observaremos cómo todas las piezas del rompecabezas han ido encajando y … ¡ya tenemos decididas las líneas maestras de nuestro Súper-Plan! A partir de ahora, iniciaremos el proceso de hacerlo realidad…lo primero de todo, ilusionando también al resto de los colaboradores y haciéndoles partícipes.

MI EXPERIENCIA EN TRES LÍNEAS

EL DESAFÍO

El desafío siempre es doble: ser capaz de construir un Plan consensuado entre todos y vencer  las reticencias previas de algunas personas que no creen, que no quieren, que tienen mucho trabajo…

EL LOGRO

Volver a re-ilusionar a las personas con el proyecto empresarial y aumentar su cohesión.

EL APRENDIZAJE

Las mejores aportaciones suelen venir de personas ajenas al área en particular. Si cuando sucede, son recogidas por el experto, y las aterriza y concreta, se convierten en éxito seguro. 

 

Cristina Garcia-Masachs, founder of Softlanding

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